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Y lo que digan los demás ¿Qué importa?

indiferencia

Tengo unos vecinos ya grandes que tienen un adorno religioso en su cochera, está iluminado con foquitos navideños de esos que tienen música, así que cuando lo prenden en las noches y estoy llegando en mi carro escucho los acordes del “Niño del tambor”, “Noche de Paz” y un sinnúmero aleatorio de canciones navideñas, lo cual me provoca una emoción especial.

En ese momento vienen a mi todos los recuerdos de las navidades que he pasado al lado de mi familia y todo se lo debo a ese par de ancianitos que tan amablemente me saludan cuando los veo salir, ellos tienen todos los días la festividad en la puerta de su casa y eso me ha parecido sumamente especial.

Habrá a quien le parezca hasta empalagosa mi reflexión, pero no me preocupa es mi blog y aquí empalago todo lo que quiero.

El punto es que a ellos no les importa lo que piense la gente, tienen su casa y disfrutan plenamente de escuchar esas “notitas” todos los días, nos comparte el espíritu navideño.

Me pongo a interpretar y creo que simplemente lo han dejado ahí por el puro gusto de que esté, si me pongo a imaginar tal vez quieren recordar todos los días la navidad o simplemente es una buena forma de iluminar su adorno, pero lo más importante es que lo que digan los demás a ellos no les importa.

¿Acaso será una cuestión de edad? La despreocupación por la llegada de un ocaso que se acerca en una vida llena amaneceres, atardeceres y anocheceres, no lo sé. ¿Qué importa?

Pues desde hace muchos años, yo creo que unos veinte, eliminé el temor reverencial que implica hablar en público, hacer cosas en medio de la gente, bailar como loco y no preocuparme por lo que dijeran los demás, digamos soy muy extrovertido.

Obviamente esto no implica rebeldía o ir contra los principios y los valores sociales que han marcado mi educación, sino que he aprendido a disfrutar la vida de tal forma que las inhibiciones no conformen un escenario negativo para mí.

Esto me ha permitido conocer a mucha gente, ayudar a otros a disfrutar momentos agradables, despreocuparme por el ridículo mientras que haya alguien que se pueda reír de mis cosas, emulando en algunos casos lo que vi en la película de Patch Adams interpretada por Robin Williams.

Sé que no a todo el mundo le agradan las cosas que hago y no me ofendo, pero cuando me doy cuenta que hay un mayor porcentaje de personas que disfrutan conmigo los momentos es ahí cuando pienso que esa minoría no importa, la sorpresa de los demás cuando me “creen tan serio” es una grata sorpresa para mí.

La vida es una sola y estamos aquí para disfrutarla plenamente, no se trata de llegar y pasar como uno más, sino que tienes que ser tú con los demás y que hagas aquello que te hace plenamente feliz, lo que digan los demás ¿Qué importa? No eres tú, no es su vida y no se trata de rebelarte contra todos los dogmas establecidos, se trata de vivir todo plenamente.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Lo que digan los demás no importa, es más siempre van a hablar, si haces y si no lo haces, lo peor del caso es que te limites a hacer aquello que te hace feliz por lo que puedan decirte los demás, no pierdas el enfoque en lo que realmente es importante para ti.

Omar Carreño

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Fotografía  de Stock.XCHNG

 

 

 

 

8 Comments

  1. Hola Omar!
    En mi caso, me considero bastante introvertida y sólo de vez en cuando me animo a comentar, y es que me gusto mucho tu post. Sé que a muchos no les gusta eso de mí, y también me doy cuenta, sólo que a diferencia de ti, que hay un pequeño porcentaje de personas que disfruta conmigo de los momentos aceptándome así, con mi silencio y pequeños comentarios, entonces pienso que el otro porcentaje no importa.
    Aún así, se me facilita mucho acercarme a la gente y conocerla. Por ejemplo: Yo me acercaría a tus vecinos y les preguntaría por ese adorno. A veces hacemos suposiciones como las que mencionas sobre quizá sea la edad, tal vez por que los disfrutan, tal vez por compartir, etc. y cuando conoces la historia te llevas una gran sorpresa. Lo que me gustó fue la manera en como tu lo has interpretado y que no te molesta, al contrario, te trae hermosos recuerdo y emociones. Y esa actitud tuya es la que me agrada mucho y disfruto mucho leer tus posts.
    Yo no sé que tanto sea el miedo al ridículo, pero este sábado tengo un taller de risoterapia y pues seguro payasadas tendré que hacer durante un buen rato. A ver que de nuevo descubro de mí.
    Un abrazo.

    • Hola Astrid,

      ¿Sabes algo? Para como trato de ser créeme que los conozco, también se me hace muy fácil hacer amigos y en este caso bueno pues con más gusto, sin embargo en este caso si me preocupa cómo vayan a tomar el hecho de que yo les pregunte, no me gustaría que dejaran de hacerlo.

      Te deseo mucho éxito por hacer este ejercicio, sé que te la vas a pasar bien, sobre todo porque tratarán de sacar de ti ese aire interno que en ocasiones se muere por salir.

      Mil gracias por tu comentario.

      Saludos,

      Omar Carreño

  2. “Habrá a quien le parezca hasta empalagosa mi reflexión, pero no me preocupa es mi blog y aquí empalago todo lo que quiero.”

    Genial y en la línea de una excelente entrada. Dicen que cuando somos jóvenes y pensamos que nos vamos a comer el mundo cuidamos mucho mas nuestros actos y tenemos muchos más en cuanta la opinión de los demás. Al hacernos mayores, ver lo irremediable cada vez más cerca y haber constatado que en lugar de comernos al mundo ha sido él, el muy cabrón, el que nos ha pegado unos buenos bocados…optamos por disfrutar de la vida simple y llanamente, sin tanta tontería y sin privarnos de nada por el que dirán.

    • Mi querido Rubén,

      Ese es precisamente el punto del artículo, ¿porqué nos tenemos que esperar hasta el momento en que vemos el ocaso de nuestra vida para empezar a apurarnos en disfrutarla plenamente?

      Creo que los momentos más importantes y en los que tenemos toda la energía para vivirlos serán en nuestra juventud madura, por decirlo de algún modo y porqué dejar que lo que piensen los demás influya tanto en nuestra vida.

      Mil gracias por tu comentario amigo,

      Saludos,

      Omar Carreño

  3. Trajiste esto a mi sentir Omar: en casa dejo siempre un manga con luces en la entrada del costado, 1° porque disfruto plenamente de las luces de colores y me trae al presente esos días en que toda la flia (hijos, nietos, nueras, sobrinos,…) está en nuestro Tacuarembó (Uruguay) y en casa especialmente. 2do hace un poco más de un año tenemos un nieto que es como su abu disfruta de ello, de la luna, del sol del viento,… sí …dicen que no soy de este mundo,que vivo en otro planeta… no importa, … por ello lo disfruto.;)

  4. Gran reflexión.

    Gracias por compartirla.

    En mi antigua casa nos encargabamos de ser los primeros en anunciar la navidad con luces y adornos que se notaban a la distancia. No tengo duda que algunos de mis vecinos nos llamaron locos por anticiparnos un poco mas de lo normal pero en la familia teníamos claro que si esa época era especial para nosotros, queríamos disfrutarla por mas tiempo y sabíamos que era mas la gente que se alegraba de verlas. Así que …Y lo que digan los demás ¿Qué importa?

    Saludos cordiales,

  5. Excelente post, me llego 🙂

  6. Omar:

    Quede encantado con la forma en que dices las cosas: yo también soy una persona demasiado introvertida y por un momento sentí plena coneccion con lo que estabas dando a conocer, me gusto mucho tu ejemplo y recalco que el éxito no esta basado en hacer la cosas “bien” por satisfacer las creencias de un determinado colectivo,la felicidad no esta en sentir placer por que los de mas me están viendo bien. Hay gente que toda su vida esta aparentando y buscando como llamar la atención de los otros, no tanto por sentir la satisfacción propia, si no versen reflejados ante las personas como ellos quieren que los vean y no por sentirse plenos eso no te garantiza una satisfacción absoluta.

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