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Valorando el día a día

Este día con una actitud ya un poco menos hostil, tengo deseos de hacer reflexión sobre un tema que me ha llamado mucho la atención en los últimos días.

He estado leyendo un E-book que se llama Apocalipsis Z – El Principio del Fin escrito por Manel Loureiro, es ciencia ficción pero para traerlo en el Itouch cumple perfectamente con su cometido, entretener, hacerme sentir ese deseo por leer y ver qué ocurre a cada minuto y señalar como sería la vida de hoy tras una crisis apocalíptica mundial.

Este libro me ha llevado a pensar qué pasaría si en un momento de la nada todo el mundo cambia, qué haríamos todos, cómo reaccionaríamos y sinceramente es tan difícil imaginar eso; con todo lo que ocurre en un día con día normal y eso me llevó a recordar cómo nos encontrábamos hace poco más de un año, con aquello de la Influenza.

Me sorprendió la forma en la que de repente se anunció el cierre de escuelas, después, la cancelación de eventos sociales, religiosos, deportivos, fue vivir por un momento un cambio dramático a la expectativa de qué tan graves serían las cosas.

En un abrir y cerrar de ojos la Ciudad estaba completamente cerrada, cambiada, nuestra vida se basó en grandes especulaciones y sinceramente vivimos un momento de miedo colectivo al grado que era hasta incómodo estornudar.

Ese momento pasó, sin embargo nos ha dejado una gran lección, la reacción de las masas es algo sorprendente, la paralización de las ciudades generan grandes trastornos económicos, la subsistencia de muchas personas depende de las actividades que realizamos otras y la cotidianeidad es una cuestión que no muchas veces valoramos.

No perdamos en ningún momento nuestra capacidad de sorprendernos por lo mínimo que día a día podamos hacer, todo lo que realizamos es parte de una estructura perfecta; el recorrido de cada veinticuatro horas y todo lo que esto conlleva es parte de un manjar de situaciones que no podemos dejar disfrutar.

He visto que desde conectarnos a internet, abrir el grifo del agua, comprar cigarros, todo, es parte de un cúmulo de cosas que no valoramos lo suficiente, pero qué tal cuando carecemos de algo así.

Hace poco escuché algo que me movió demasiado, resulta que una compañera estando en una región del país donde había mucho frío vio a una mujer humilde con ropa muy ligera para el clima tan crudo que hacía, mi amiga le preguntó “¿Señora no tiene frío?” A lo que la mujer le contestó: “No puedo tener frío porque no tengo nada que ponerme”.

Me permito decir que mi amiga al ver la situación tuvo a bien regalarle algo de ropa y algunas otras cosas, ella me comentó que desde ese momento su actitud ante la vida cambió mucho, lo cual veo con gran admiración.

Lo dejó como un comentario a la reflexión de mis queridos lectores.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: ¿Qué tanto valoramos lo que tenemos? ¿Qué tanto vemos lo que somos? ¿Qué haríamos si no tuviéramos todo con lo que hoy contamos? No dejemos de sorprendernos con el día a día. Hagamos que cada momento valga y llevemos nuestros momentos a un punto de recuerdo y reflexión.

OC

2 Comments

  1. Primo,

    En esta vida que Dios nos dió, tenemos que valorar lo que tenemos, el simple hecho de estar vivos, tener una familia, la cúal nos quiere, valora y apoya. Es ser muy afortunado.

    En ocasiones no valoramos al 100% todo, creemos que el dinero lo compra todo, pero que equivocados estamos, porque a lo mejor uno, no tiene con quien compartilo y se rodea de amistades fugaces.

    Yo te puedo decir, que sin familia no serìa la persona que soy hoy, porque mis papàs me han enseñado la humildad, la confianza en mi misma, la sinceridad con mis seres queridos, la sencillez, el trabajar dìa con dìa para lograr mis sueños. Son personas que me han dado la vida y las armas para vivirla.

    Mis amigos los cuales me han apoyado en diferentes etapas y momentos de mi vida, y no dejo de agradecer a esos àngeles en mi camino.

    Cada dìa que pasa, siempre hay que disfrutar los paisajes, el tràfico, las reuniones, pero sobretodo recordar esos momentos, con los cuales la vida nos soprende, porque de ellos aprendemos una lecciòn de vida. Nunca debemos de perder esa chispa, como cuando eramos pequeños y nos sorprendiamos hasta de como cantan los animales, o como nace una flor, porque en ese instante dejaremos de vivir y de gozar.

    Saludos

  2. OC

    El día a día… uff. No hay nada más fugaz que la vida misma. Justo en mi último viaje al norte, me enteré que un conocido fue asesinado por el narco unas semanas antes. Era un tipo agradable, bromista, muy jovial y bueno para la venta de equipo agrícola.

    Hace como 12 años ví cómo asesinaban a quemarropa a un taxista frente a mi casa (tuya también) y algunas horas después murió en mis brazos.

    Justo hoy me tocó recibir a un hombre (ebrio) que caía junto a mí desde unas escaleras, no nos pasó nada a ninguno, pero del susto hasta la borrachera se le bajó.

    Dijo una top-model hace unos años “si te mueres, pierdes una parte muy importante de tu vida”. Cuánta razón, cuánta sabiduría enmarcó con esas palabras.

    Las lecciones que nos van llegando, el amor que recibimos, los paisajes (como menciona AD), los amigos, los momentos. Cada uno siempre es único, eso es un hecho, y también es un hecho que no sabemos cuándo será la siguiente oportunidad para vivir de nuevo algo semejante.

    Conocí a una mujer que le decía a sus parejas: “no me jures amor eterno, yo sólo me conformo con que te vuelvas loco por mí hoy, mañana ya veremos”.

    No hay que preocuparnos por corretear la zanahoria que pende del hilo, sino por las que quedan atrás nuestro a cada paso, no?

    Un abrazo.
    Jesús.

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