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Una mañana de locura

Imagina la siguiente escena:

Lunes, inicio de semana y te levantas medio adormilado por la desvelada que te has pegado la noche anterior viendo una película que empezaba justo cuando habías llegado a la cama a dormir.

Te metes a la ducha y lamentablemente el agua sale más fría que un hielo porque no has cargaste gas, como no te rasuraste durante todo el fin de semana traes barba de “tres días” y tu rastrillo ya no tiene filo, así que tardas la vida en medio intentar rasurarte.

Llegas a vestirte y checas que toda tu ropa se encuentra arrugada porque no hubo luz cuando la persona que te plancha lavó en la semana. Medio planchas tus pantalones en cosa de 2 minutos metiéndote santas quemadas y las mismas que te das al ponértelos.

Te apuras a la cocina a medio inventarte un “desayuno express” y sacas el bote del jugo y descubres que estaba vacío, te lo acabaste el fin de semana, así que esa parte te la “brincas”; te comes un pan duro que había por ahí y todavía masticando empiezas a reunir tus cosas para salir.

Sales de casa a toda prisa,  tomas el auto y el nivel de la gasolina marca apenas arriba de la “reserva”, en ese momento recuerdas que ibas a cargar gasolina el domingo por la tarde, pero bueno, no lo has hecho, en fin tendrás que parar en la gasolinera.

El tránsito, bueno, imposible, notas que esos ocho minutos que te atrasaste son los mismos que todo mundo ocupa para salir y se incrementa la cantidad de vehículos exponencialmente.

De reojo vas viendo como tu nivel de combustible sigue bajando hasta llegar a la reserva, en eso escuchas un pitidito mortal que te recuerda que no cargaste la batería del teléfono móvil y que está a punto de apagarse.

Sigues avanzando pasas a la gasolinera, reconoces que ya vas a llegar tarde a trabajar y al parecer a muchas personas más se les ocurrió cargar combustible en ese mismo momento, ya que las filas son eternas, tus nervios están destrozados, empiezas a sentir hasta un pequeño tic en el ojo izquierdo.

El muchacho que te atiende, te sonríe amablemente, incluso te ofrece un “aditivo” o que si quieres que le revisen los niveles a tu vehículo, sin embargo tú le miras con unos ojos de pistola que le hacen entender que ni se le ocurra esperar propina.

Llegas al edificio donde trabajas, obviamente te bajas jaloneando todo lo que llevas contigo, pero como no cerraste el cierre del portafolio, todo se cae estrepitosamente al suelo, recoges tus cosas de mala gana y empiezas a gruñir desesperadamente;  y de tres elevadores uno está en reparación y el otro lleva mucho tiempo detenido en un piso, el otro viene haciendo escalas piso por piso.

Al fin subes al elevador y en él vas acompañado por varias personas, alguien se recarga en lo botones y sin querer oprime varios pisos en los que nadie va a bajar. Subiendo piso por piso tu cara es la de una persona que parece haber sido vilmente maltratada todo el fin de semana.

Al llegar sales disparado del elevador y corres hasta tu módulo de trabajo esperando que nadie se haya dado cuenta de tu retraso, en la pantalla de tu ordenador encuentras un “post it” que dice: “Te vemos en la sala de juntas para la reunión de las nueve.”

Son casi las diez de la mañana y consideras que es mejor no entrar a la reunión, ¿ya para qué? Alguien te pregunta por ahí qué te pasó y empiezas a narrarle tu triste historia. Casi quince minutos después prendes el ordenador y suena el teléfono, es tu jefe para reclamarte por no haber llegado a la junta, inventas una excusa casi increíble y regresas totalmente desmoronado a tu cubículo.

Ha sido una mañana de locura.

Habrá quien me diga que a nadie le pueden ocurrir tantas cosas al mismo tiempo, pero créanme que a más de uno algo de esto le ha ocurrido, coincidencias o casualidades, todo esto se podría haber evitado de llevar hábitos productivos.

Definitivamente la productividad personal nos ayuda a eliminar todo este tipo de situaciones, es cuestión de priorizar lo importante, organizar hasta el mínimo detalle para llevar una vida tranquila y alejada de las presiones.

Todos estos supuestos son consecuencia de una falta de productividad que pueden enmendarse fácilmente, pequeños cambios, simples modificaciones que nos darán el control de nuestra vida y entonces las presiones, los enojos y las molestias simplemente desaparecerán. La productividad personal es una necesidad para llevar una vida mejor.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Existen dos vías para hacer las cosas una fácil y otra difícil, la fácil requiere de un método y disciplina, requiere autocontrol y orden, la fácil es la vía de la productividad personal que debes implementar poco a poco en tu vida.

Omar Carreño

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4 Comments

  1. Mira que me sabía la conclusión y aún así me he leído la historieta completa. Una de esas que empiezas a lo tonto y después quieres saber qué pasa al final.

    Pero efectivamente, el día a día se parece mucho a esos videojuegos en los que tienes que pasar por bombonas de gas periódicamente y liberar un poco para que no estalle. Sólo que tenemos una gran cantidad de bombonas de gas, a veces no apetece, otras nos confiamos y otras las olvidamos por completo.

    Buen artículo, simple e ilustrativo. Un saludo

  2. Hola Omar,

    Esta historia ilustra la vida de mucha gente, yo creo que incluso te has quedado corto :)
    La mitad de los problemas que le pasa al personaje de tu historia se arreglarían durmiendo bien y levantándose media hora antes por la mañana. La otra mitad se arreglaría implementando GTD jeje

    Un abrazo

  3. ¡Hola paladín del orden y organización!

    Esto parecia la trama de la película “Afterhours”. Estas situaciones son reales, pero unicamente por la desidia, fiaca e irresponsabilidad de cada uno de los que nos permitimos llevar una vida tan caótica.

    A ver si viendonos en este espejo captamos el sentido de controlar nuestra vida.

    ¡Abrazos desde la ya calientita Ensenada!

  4. Gracias Omar, por tu compromiso con nutrir vidas con la simpleza de ese Análisis Realista que sólo puede surgir de la sabiduría que otorga la experiencia y de la generosidad de un espíritu noble.
    Un alegría estar en contacto,
    Andrés

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  1. Asumir el control productivamente | quepodemosaprenderhoy - [...] Una mañana de locura [...]

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