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Los excesos financieros

 

Diariamente veo como mucha gente se queja y se queja de la falta de dinero, mencionan que deberían dar bonos, aumentos de sueldos, que no alcanza, etc. Mi pregunta inicial sería ¿Cuidan realmente sus ingresos?

 Normalmente las personas que más se quejan son aquellas a quienes veo que gastan más en cosas que realmente yo categorizaría de lujos innecesarios, porque incluso creo que hay lujos necesarios que son aquellos que te facilitan tus actividades diarias y los innecesarios solo te dan un satisfacción temporal.

 Tanto es así que las cosas que se compran de esa forma  se olvidan fácilmente, es decir pueden hacer un gasto “fuerte” en algo y resulta que en muy poco tiempo se olvida porque no es algo que se ocupe con cotidianidad, solo fue la emoción del momento por adquirir determinado producto que muy pronto perderá su valor emocional y por consiguiente solo implica una fuerte disminución de nuestros recursos.

 Aclaro yo también me quejo, pero no por lo que gano sino porque muchas veces la gente te sugiere comprar tal o cual cosa, y yo prefiero escudarme en el “no tengo dinero” a estarme tronando los dedos después porque me saltan gastos imprevistos y no puedo cubrirlos, siempre habrá oportunidad de tener todo, pero hay que ir viendo el clima y la situación en la que estamos, como dicen por ahí, hay que ver más allá de lo evidente.

 A continuación voy a exponer una serie de casos que me llaman la atención y que creo que con un poco de control podrían remediarse fácilmente:

 Caso 1. Una persona tiene un pequeño defecto es muy espléndida con los demás, puede regalar y comprarle al mundo solo porque siente en ese momento el deseo de dar, yo no creo que eso esté mal, al contrario es muy loable y generoso, sin embargo luego está sufriendo por cubrir otro tipo de necesidades que obviamente la gente con la que fue generosa no se las devuelve, mi consejo para con esta persona fue que sea generosa consigo misma primero.

 Caso 2. Otra persona se aloca frente a las ofertas, en verdad, sabe de una oferta y aunque no necesite el producto, lo quiere adquirir, sólo porque está de oferta, asegura que es una “forma de ahorrar”, además gracioso porque siempre justifica “Es que yo siempre había querido uno de esos” cuando realmente ni sabía de su existencia, y yo comulgo con el principio de una oferta lo es hasta que se necesita lo que se oferta.

 Caso 3. Conozco muchas personas que ven gran satisfacción en comprar, en verdad es una cuestión de que los escucho decir: “Trabajo mucho y ya me merezco esto”, lo más gracioso es que ese “merezco” es cada inicio de quincena y ya al final andan pidiendo prestado o dando tarjetazos porque su merecimiento no concuerda con sus gastos normales y yo me pregunto ¿Porqué no comprar hasta que has cubierto todas tus deudas? ¿Por qué no darse sus gustos con el excedente de su quincena al final de la misma?

 Caso 4. Conozco a una persona que es fan de determinado artista, lo sigue hasta por debajo de las piedras y no importan sus gastos normales si puede ir a verlo hasta dos veces por semana lo hace, obviamente, se queja de la falta de dinero y todo, pero se puede gastar toda su quincena en ir a ver el mismo espectáculo hasta tres o cuatro veces al mes, y eso repercute directamente en sus finanzas. ¿Por qué no ahorrar para ir a verlo durante el tiempo que no está en gira?  

¿Se identificaron con alguno de los casos expuestos? Es posible, y si es así, calma, no pasa nada, siempre es momento de enmendar el camino, el punto es vivir tranquilamente sin limitaciones, sin sufrir carencias innecesarias.

Los presentes casos los expongo para evidenciar los excesos financieros y algunas posibles soluciones, obviamente hay muchos más, pero hoy quise tocar estos pues creo que son los que más podrían controlarse, aunque esto es lo difícil controlar los excesos financieros.

 Mi Análisis Realista del día de hoy es: Como todo exceso en la vida, los excesos financieros son pésimos aliados de la salud financiera, el punto es mantener un equilibrio y hacer de nuestros ingresos una fuente de tranquilidad y no una fuente de derroche en exceso.

OC

2 Comments

  1. ¡Muy buenas tardes Onar!

    Vez tras vez comento que no somos buenos para asumir nuestras responsabilidades, siempre le hechamos la culpa a otros.

    Es verdad que las circunstancias no las podemos cambiar, pero el como las enfrentamos si.

    ¡Saludos desde Ensenada!

    • Mi querido Ra,

      ¿Estarás de acuerdo conmigo en que esos son precisamente los cambios esenciales en la personalidad? Asumiendo la responsabilidad de nuestros actos se podrían mejorar muchas situaciones en las que participemos.

      Yo considero que al enfrentar las consecuencias de nuestros actos nos acercamos más y más a la madurez.

      Saludos

      OC

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