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La efectividad personal y cómo incorporarla en la vida diaria

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Hola a todos, aquí nuevamente saludándolos ya por tercera semana consecutiva, lo que me llena de gusto porque es volver a ocupar un momento para mí que comparto con ustedes, además de todos los nervios que me recorren como en los primeros posts que escribía hace ya tantos años, luego que en mi post de la semana pasada quise subir una fotografía tomada por mí y que se publica volteada, no sé porqué, pero en fin es retomar el camino que había trazado buscando compartir ideas y sensaciones; poco a poco, paso a paso.

El día de hoy hablaré un poco sobre la efectividad personal y cómo incorporarla en la vida diaria.

Primero voy a hacer una connotación importante que no había pronunciado en mis artículos anteriores, ya que una vez que he tenido el tiempo de interiorizar adecuadamente los términos que han planteado mis amigos consultores artesanos de Optima Lab, es importante señalar que me sumo a su corriente conceptual en la que nos han explicado que debemos cambiar el uso de la productividad por referirse más a términos cuantitativos que a la efectividad que se refiere a hacer bien las cosas correctas.

Quisiera empezar por incluir una definición de efectividad personal que nos dio mi buen amigo Jerónimo Sánchez en su post ¿Qué es la efectividad personal? en la que nos dice que la efectividad personal es, en realidad, el arte —y la ciencia— de relacionarte con tu entorno, con el objetivo de hacer el mejor uso posible de tu atención para conseguir los resultados que deseas en todos los ámbitos de tu vida.

Cuando tuve oportunidad de leerla, hace exactamente cuatro meses, me di cuenta que responde claramente una de las necesidades más comunes en nuestras vidas hoy en día: Conseguir los resultados que deseas en todos los ámbitos de tu vida.

Y es que ya no podemos hablar solamente de quién eres y lo que haces exclusivamente en tu centro de trabajo, hay muchos otros aspectos de tu vida que requieren de tu atención y gestión adecuada a efecto de lograr cambios significativos que te permitan aprovechar al máximo tu vida.

Algo sumamente importante es que recuerdes siempre que eres la misma persona cuando llegas a tu trabajo, cuando estás en tu casa, cuando disfrutas con tus amigos, cuando haces las compras, cuando paseas a tu mascota o incluso cuando escribes un blog.

Entonces los distintos ámbitos de tu vida se verán afectados por las decisiones que tomes, por lo tanto, la efectividad personal intervendrá de manera positiva y en consecuencia mejorará todo aquello en lo que te involucres o decidas por convicción propia no hacerlo.

En este orden de ideas, para estar en posibilidad de hacer bien las cosas correctas primero hay que definir claramente aquellas cosas que debes o podrías hacer o no hacer.

En la era del conocimiento lo más recurrente es que no puedas organizar horarios para “hacer” algo sino que tengas que estar literalmente “brincando” de un tema a otro. En términos generales, esto produce una gran cantidad de estrés, que mal atendido conlleva muchas consecuencias fisiológicas, entre ellas ansiedad, cansancio, saturación y olvidos frecuentes.

Lo más importante es depositar en un lugar seguro aquello que se debe hacer y sacar de tu mente las tareas pendientes. Esto debe hacerse de forma inmediata para no incurrir en olvidos, de preferencia en baja tecnología, es decir con lápiz y papel, ya que de esta forma haces que tu cuerpo también participe. La realidad para ti deberá centrarse en recopilar o reunir todo aquello que puede requerir una acción por ti o por un tercero.

Una vez que tengas claro todo el universo de posibles acciones deberás definir claramente los contextos (lugares o momentos) en los que deberás definir cada uno de ellos; esto te permitirá establecer tareas específicas para hacerse en determinado momento.

Con todo esto claro, lo que sigue es poner manos a la obra en aquellas tareas que realmente importan para la consecución de tus objetivos de vida. Así sea pasar a comprar pañales a la farmacia antes de llegar a casa, porque sabes que son necesarios para mantener la tranquilidad del hogar.

Pero la efectividad enfocada en las personas no se queda solamente en un bien hacer o no hacer, sino que va más allá. Se trata de cambiar tus hábitos vitales para que logres encontrar un equilibrio, para eso haces todo lo demás. Los beneficios que obtendrás al ser más efectivo radican principalmente en mantener centrada tu atención en lo importante y actuar en consecuencia.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Busca integrar en tu vida un sistema que te permita hacer bien las cosas correctas con lo que lograrás mantener tu vida en equilibrio contigo y para quienes te rodean.

Omar Carreño

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