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La actitud para enfrentar la vida

desierto

Este artículo ha tenido muchos borradores y es que necesitaba escribir sobre esto porque sé que muchos de mis lectores lo pueden encontrar interesante e incluso necesario, pero lo difícil fue encontrar el equilibrio que necesitaba para mostrar las dos caras de la moneda.

Así que ahí les van las historias que quiero compartirles, una no muy grata y la otra muy interesante.

Dejarse morir

He titulado esta historia de esta forma ya que se refiere precisamente a la muerte de un conocido mío. Una persona con la que en su momento, cuando fumaba, tuve oportunidad de compartir muchos momentos de cigarro. Era una persona ya mayor que hace dos semanas se dejó morir. Tal vez el proceso no fue inmediato, pero se rindió ante todo, y falleció de depresión y de desnutrición.

Me gusta recordarlo cómo era, el típico viejo amargado y cascarrabias, que a pesar de su edad avanzada tenía siempre el ánimo para hacer algún comentario alegre. Me asombra pensar que un padecimiento del que ya había salido adelante fue el que terminó por llevárselo.

La necesidad de someterse a una cirugía lo obligó a perder algo de peso y eso a su vez, le hizo verse enfermo, lo cual él no pudo resistir, no quería verse así, sentía que nos íbamos a burlar de él y de pronto simplemente desapareció. Bloqueó tajantemente toda forma de comunicación.

Poco a poco empezó a dejarse morir, dejó de ir a su trabajo, hasta que ya no pudieron hacer nada por él y en menos de un año se fue. La verdad es que me dolió la noticia porque aunque sabía de la operación a la que fue sometido y todos estos temas, sé que tuvo una buena vida, sin embargo, no me gusta la forma, siento que pudo haber luchado más, se hubiera aferrado más, pero eso ya es historia y quedará un grato recuerdo en mi mente.

Esta es la primera historia que quería contarles y que en cierta forma, aunque no me sorprendió mucho recibir la noticia, si fue algo que me dolió.

Aferrarse a vivir

La semana pasada tuve la oportunidad de conocer a Ivan, una persona con discapacidad visual. Eran más o menos las ocho de la noche y la semana de cierre de mes y la lluvia nos habían impedido salir antes de la oficina, entonces al encontrarme en el lobby del edificio vi que un elemento de seguridad escoltaba con cuidado a un invidente a la salida.

Por la forma en la que había llovido sabía perfectamente que el camino estaría húmedo y encharcado, así que me acerqué presuroso a alcanzar a aquel hombre que con una maestría asombrosa empezaba su camino en la oscura y húmeda noche tocando el piso con su bastón.

Le ofrecí mi ayuda la cual aceptó agradecido, luego de ponernos de acuerdo para la ruta más segura y cómoda hacia el Metro para él, me tomó del hombro derecho y empezamos a caminar.  Habrá sido un trayecto de máximo 10 minutos, pero en ese tiempo tuve el honor de “conocer” a una persona que lucha más que muchos por aferrarse a vivir y por ser útil para la sociedad y su familia.

Estoy seguro que a él no le importa literalmente cómo se ve, sin embargo su aspecto estaba perfectamente ataviado de traje y corbata.  Me sorprendieron sus habilidades para seguir y entender mis instrucciones donde había charcos grandes, igual me impactó cómo podía encontrar y darme señales exactas de nuestra ubicación y al mismo tiempo mantener nuestra conversación.

Definitivamente quedé muy satisfecho de haberme acercado a ofrecer mi ayuda, pues fue una oportunidad de conocer y aprender de alguien que lucha diariamente por aferrarse a vivir.

Momento de reflexionar

Una vez habiendo compartido las dos caras de la moneda quisiera que hiciéramos una pausa en la lectura para reflexionar.  Tal vez no les sea tan fácil caer en el cúmulo de pensamientos y sentimientos que me han invadido a mí, sin embargo, quisiera que vieran ambas situaciones de manera personal.

¿Lo han conseguido? Si no denme la oportunidad de compartir lo que a mí me ha dejado toda esta situación. Debemos considerar a la vida como un regalo sumamente valioso. Una oportunidad abismal para descubrir y enfrentar un mundo que si bien no es perfecto, pone frente a nosotros todas sus bondades.

Ya la responsabilidad y la forma en la que estemos dispuestos a vivirla queda exclusivamente en nosotros mismos.

La actitud para enfrentar la vida

Para poder enfrentar adecuadamente la vida, lo primero que debemos entender y aceptar es que la vida no es fácil, y que habrá pruebas, logros y fracasos, todo como parte de un plan perfecto que se presenta ante nosotros.

Recuerdo que hace casi un par de años, cuando mi pequeño Santy iba a ser operado, mi amigo Chocobuda estuvo ayudándome y lo más difícil que tuve que aceptar es que las cosas no pasan porque le tenían que pasar a Omar, simplemente pasan y tienes que aceptarlo como es.

No hay cosas buenas ni malas, las cosas son como son porque no pueden ser de otra manera. No se trata de que el universo esté conspirando en contra tuya, simplemente que la vida es y fluye, lo bueno y lo malo coexisten en una relación simbiótica.

Cuando te preguntas porque me pasan estas cosas a mí, realmente debes comprender que era algo que debías experimentar y que no podías haber hecho nada por evitarlo.  Nuestro egoísmo muchas veces no nos permite entender que el mundo no conspira en nuestra contra, sino que nos hace pasar por diferentes momentos que tienen muchas  aristas y que conllevan un aprendizaje.

De igual forma he aprendido que si quieres que pase algo en tu vida debes actuar a favor del cambio, las cosas no ocurren solas y nada ocurre solo con desearlo.

Esto va a leerse muy trillado, pero sí, tú eres el dueño de tu propio destino, tú colaboras con acciones diarias que hacen que las cosas en las que puedes influir sucedan.

Debes grabarte esto y tatuártelo en tu memoria, si quieres cambiar las cosas para mejorar tienes que levantarte y hacerlo. Dejar de lado la pesadez, el miedo e intentarlo una y otra vez hasta que veas resultados.

Si ahora analizas lo que te pregunté unos párrafos arriba, estoy seguro que podrás caer en la cuenta de que lo más sencillo, la salida más fácil para todo es la inacción, dejarte morir, pero también hay otra opción y es aceptar que no todo tiene que “verse” perfecto para poder aprovecharlo.

Mi Análisis realista del día de hoy es: Estoy convencido de que aunque la vida no es fácil debemos buscar un punto de equilibrio y estar agradecidos por la posibilidad que se nos brinda para enfrentarla. La actitud para enfrentar la vida siempre debe ser positiva y agradecida ante todo lo que tenemos.

Omar Carreño

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One Comment

  1. Hola, Omar:

    Tu post sin duda me lleva a reflexionar. La actitud es clave y yo, que me dedico al Mindfulness con pasión y convencimiento, no podría decir otra cosa, pero me planteo que si, tal y como dices, las cosas que suceden son como tienen que ser, del mismo modo a veces las personas no pueden hacer algo distinto de lo que hacen.

    ¿Hasta qué punto tu compañero eligió su actitud? Seguramente le hubiera gustado poder enfrentarlo de otro modo, pero no fue capaz…

    Un saludo,

    Olaya M. Acebal

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