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El control emocional, fundamental para el Minimalismo (parte I)

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En esta ocasión quiero hablar con ustedes de una situación un tanto compleja para nuestro adecuado desarrollo personal y particularmente en el tema del Minimalismo: el control de nuestras emociones.

Nuestras emociones forman parte de todo lo que somos y lo que sentimos, definen una buena parte de nuestra personalidad, por ejemplo, sé que soy una persona muy sensible, vivo intensamente todas las cosas que ocurren a mi alrededor y eso me ha permitido valorar adecuadamente lo que es importante en mi vida.

Ese estandarte me permite mantenerme siempre en concordancia de las cosas que debo hacer en mi vida por quienes me rodean. De una forma o de otra he aprendido que lo verdaderamente importante no es que uno tenga, es dar y de esta forma me puedo sentir mucho mejor en todo lo concerniente al Minimalismo.

Esto es porque cuando estamos en presencia de algo que nos interesa lo más difícil de controlar son nuestras emociones, la emoción por poseer algo que vemos y de lo que sentimos una gran “necesidad”, puede controlarse si dejamos pasar un momento para la reflexión y el autocontrol.

¿Qué quiero decir con esto? Una emoción nos llevará a actuar impulsivamente sobre cualquier circunstancia, influyen en nuestras decisiones primarias y si no nos detenemos para darnos cuenta de ello entonces incurrimos en acciones que no vinieron de un proceso racional.

Quiero presentarte el siguiente ejemplo:

Imagínate en una tienda de autoservicio, tu intención es comprar algunos artículos de limpieza que te hacen falta, pero en uno de los pasillos te das cuenta que pusieron de rebaja los discos compactos, (es un ejemplo puedes poner cualquier cosa que te guste) en eso te acercas “solo para curiosear” y de pronto te encuentras con “la discografía que habías querido toda tu vida (exageración que justifica nuestras acciones) de X artista con un maravilloso 15% de descuento.

Obviamente no lo vas a dejar ahí a que cualquiera te lo gane, ¿Qué tal que ya nunca lo vuelves a ver? (segunda exageración para justificar nuestra compra) Entonces te abalanzas sobre esta discografía y corres a las cajas a pagarla, traes pintada una sonrisa entretenida en el rostro, ahora sí ya nadie te detiene, traes en tus manos la mejor discografía de X artista.

Pagas y te diriges a tu auto, pero en el camino ves que la tienda de discos tiene todo al 50% de descuento y la discografía que no ibas a comprar, está en el panel de la entrada con un precio mucho más bajo que lo que conseguiste, empiezas a refunfuñar, pero bueno, piensas que has comprado algo que vale la pena, porque en todos lados lo venden (tercera exageración para justificar nuestra compra)

Te vas a tu casa y lo primero que haces es mostrarle a tu espos@ orgulloso tu gran adquisición, quien te observa incrédul@ y pregunta obviamente por los artículos de limpieza que ibas a traer porque los necesitaban para limpiar todo para la reunión que tendrán en dos horas, así que sin pensar avientas tu fabulosa discografía “única en su especie” en un sillón para ir corriendo por lo que no trajiste de la tienda.

Todo lo haces presionado, mientras tanto tu pareja guarda tu “súper compra” en un lugar que no se vea para que tus invitados no lo perciban, entonces al llegar se te olvida por completo lo que adquiriste y sigues tu reunión y tu vida como si nada. Ese artículo no vuelve a ver la luz hasta la próxima depuración en la que recuerdas todo lo que hiciste por esa discografía, así que te dispones a abrirlo, pero como estás en otra cosa, prefieres dejarlo para después, después nunca llega.

Este es un ejemplo de muchos que se me pueden ocurrir, tal vez un poco exagerado, pero así trabaja nuestro cerebro emocional, por eso yo me pregunto, ¿No hubiera sido más fácil para este personaje seguirse de largo? O mejor aún ¿reflexionar para no hacer un gasto innecesario? En fin le ganó la emoción, pero realmente eso no tenía que pasarle.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: La idea es que detectes siempre tu área de enfoque, ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? y ¿Qué es lo importante en tu vida? Una vez definido todo esto, tu actitud ante lo que ocurre en el mundo será diferente, te soy honesto, no va a ocurrir de un día a otro, pero si es necesario que con base en esas tres preguntas te vayas dando cuenta de la mejor forma de estar en la zona.

 Omar Carreño

 

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