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Cumpliendo las reglas

valores

Tal vez sea una cuestión cultural, tal vez una cuestión de poder, puede ser algo relativo a los valores, sin embargo, el ejercicio pleno del poder y la intimidación, así como la educación referente al cumplimiento de la norma y la coexistencia social son aspectos que marcan grandes diferencias entre la cultura estadounidense y la mexicana.

Desconozco el manejo de estos temas en el resto de América Latina y en España, sin embargo, me doy cuenta que existen muchas semejanzas culturales en nuestra forma de hacer ciertas cosas, de vivir y sobre todo de interactuar con los demás.

Estoy convencido de que para poder tener una vida plena es necesario que nosotros nos impongamos nuestras propias reglas, aceptar que se requiere un cúmulo de valores determinados que nos ayudarán a equilibrar nuestras decisiones y que al vivir en una sociedad lo mejor es aprender a respetar a quienes nos rodean y la convivencia con ellos.

Aquí la problemática surge cuando nos damos cuenta que no todos estamos en la misma frecuencia, hay personas que creen y viven con el pensamiento de que hay que pasar por encima de los demás para lograr ciertas cosas, vaya desde lo que podemos vivir en un embotellamiento vial, he visto el clásico caso de que si quieres cambiarte de carril pones tu direccional en lugar de cederte el paso la gente tratará de pasar antes que tú.

¿Es parte de la naturaleza humana? Definitivamente no, tuve la oportunidad de ver y vivir en carne propia que aun con prisa hay gente que te deja pasar si estás cruzando una calle, si pones una direccional disminuirán su velocidad para que hagas tu cambio de carril, si alguien choca accidentalmente contigo inmediatamente se disculpa y lo que más me sorprendió habrá quien salga corriendo y te alcance porque se te cayó la cartera.

Lamentablemente esto lo he podido ver fuera de México, será la consecuencia que conlleva el incumplimiento, la carga moral impuesta por tomar algo que no es tuyo, la verdad no lo sé, pero lo que si he visto es que el mismo miedo hace que hasta mis connacionales se comporten distinto (mejor) una vez cruzadas nuestras fronteras a los países de Estados Unidos y Canadá.

Para ser sincero, me gustaría tener la oportunidad de verlo aquí, pero estoy convencido que para empezar a verlo tengo que seguir haciendo yo esas diferencias, si el de enfrente no quiere hacerlas, que no las haga, que si uno queda como tonto por “no aprovechar las oportunidades” tal vez así sea, pero en tu conciencia estará una tranquilidad que te permite ser mejor.

Hoy quiero dejarte esta idea, cumplir las reglas no te hace menos persona, te ayuda a ser mejor, si los demás no lo hacen, es no importa, poco a poco si sirves de ejemplo a otro, se puede hacer cada vez más una conciencia lógica para una vida en armonía.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Cumplir las reglas no es una cuestión difícil cuando se trata de hacer aquello que te corresponde y te das cuenta que te sientes mejor internamente, nuestros valores demuestran mucho quiénes somos y hay muchas cosas que podemos aprender, así que no dudes en hacer el bien, las cosas pueden ser mejores.

Omar Carreño

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Fotografía  de Stock.XCHNG

 

 

 

3 Comments

  1. Muy interesante artículo amigo Omar…
    Hace años ya que tengo una costumbre: me propongo al salir de casa ayudar o hacer la vida más fácil dentro de mis posibilidades a todo el que me rodea. Esto te puedo asegurar que la más de las veces causa sorpresa en el ayudado, que esboza una tímida sonrisa (que ya me paga lo realizado), estas experiencias son más agudas cuando ayudo a un latino americano mayor, la cara de sorpresa que pone es enorme…muchas veces son incapaces de cerrar la boca y articular palabra de lo pasmados que se quedan…
    Los visitantes más exquisitos con los que tengo pláticas fortuitas (aunque las inicio yo) son los mexicanos, que roto el primer conato de sospecha, son gentes abiertas y muy sociales…
    Creo que iniciativas como las que apuntas son excelentes y se contagian a la sociedad.
    Un saludo

  2. Lamentablemente es algo que vemos mucho por estas latitudes del sur. En Colombia los que no cumplen las reglas se autodenominan “vivos” y tratan al resto como “pendejos”. Me identifico plenamente con tu posición: que los demás no cumplan es un problema de ellos. Si yo cumplo, mi conciencia estará tranquila y aportaré una semilla esperando que algún día germine. De no ser así, que tipo de sociedad le espera a nuestros hijos?

    Caluroso saludo Omar

    • Hola Álvaro,

      Muchas gracias por tu apreciación, la verdad es que ahora que me inauguro como papá lo que más quiero es un mundo mejor para mi pequeño, no puedo enseñar cosas en las que no creo como el clásico “el que no tranza no avanza”, entiendo lo que dices y tal vez habrá quien me pueda llamar así también, (aquí también se ocupan las mismas expresiones) pero mi tranquilidad es mucho mayor cuando sé que estoy haciendo lo correcto.

      Te mando un gran saludo.

      Omar

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