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Crónica de un viaje relámpago a Mérida, Yucatán

El día de ayer, miércoles 10 de marzo, tuve la oportunidad de cumplir una Comisión de Trabajo, el destino, la Ciudad de Mérida, Yucatán.

¡Qué rara es la forma en la que se cumplen los decretos! Hace varias semanas que estaba alegando la necesidad de salir de la Ciudad y ahora se me presentó esta oportunidad; existen distintos tipos de viajes de trabajo, en este caso mi función era realmente sencilla, llevar malas noticias y punto.

Por lo mismo, mis actividades laborales terminaron relativamente temprano, entonces analizando la situación y viendo que un decreto se cumplió de manera casi inesperada, aproveche la oportunidad y me di a la tarea de disfrutar del viaje.

Puedo decir que la ciudad me sorprendió, obviamente no tuve tiempo de ver mucho, sin embargo, creo que lo representativo se cumplió, me llevaron por el famoso “Paseo Montejo”, donde vi las “Casas Gemelas”, el “Museo de Antropología”, entre otras muchas construcciones que me impactaron por su majestuosa arquitectura.

¡Qué organizada y bien estructurada ciudad! Disfruté como loco ir siguiendo la numeración de las calles, son contadas las que tienen un nombre como tal, al menos en la parte que me tocó conocer, todas tienen un número y así es más fácil ubicar qué tan lejos se encuentra uno del destino deseado.

Destacan las fuentes, los monumentos y obviamente el Palacio de Gobierno, la Catedral y la “Casa de Montejo”, que se encuentran en el Centro Histórico, donde tuve la oportunidad de comer, tal vez no “como Dios manda” como JR me comentó, pero sinceramente si disfruté de un filete a la yucateca que me encantó.

Recorrí las calles de la parte central de la Ciudad, ¡Qué bonitas construcciones! He quedado fascinado, me permití caminar y disfrutar como loco, las plazas, las tiendas de artesanías y sobre todo la educación y hospitalidad de la gente.

Tras unas cuantas horas vagabundeando y tomando mis clásicas fotos, pasaron por mí para llevarme al aeropuerto, que por cierto, también es bonito, me ha tocado conocer Aeropuertos que parecen muladares, tal vez fue el día o tal vez la hora, pero sinceramente de los más bonitos que he visto.

Tuve un regreso tranquilo, llegando a la terminal 2 del Aeropuerto de la Ciudad de México, en un avioncito de Aeroméxico que parecía de juguete, obviamente fue un día cansado por la desvelada, sin embargo, salir, viajar, respirar otros aires es una de las cosas que más disfruto en la vida.

Mi Análisis Realista del día de Hoy: No importa cómo y cuándo se cumplan los decretos, es necesario estar abierto para identificar el momento justo cuando ocurren disfrutar las oportunidades que nos presenta la vida y hacer de cada cosa un momento especial e inolvidable.

Omar Carreño

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3 Comments

  1. Bienvenido al club viajero solitario!

    Casualmente estoy por confirmar una salida hacia el rancho, ya tiene tiempo que buscaba ir pero la crisis lo ha venido haciendo por demás complicado. Esperemos que éstos días sean justamente la salida de tan pesado evento. Benditos decretos.

    Al principio, te soy honesto, me daba mucho nervio salir solo de viaje, de hecho creo que no los he dejado de sentir, pero me siento ya muy acostumbrado. Ya sea en avión o en autobús, sentirme acompañado por mí mismo es; modestia aparte, siempre una grata experiencia.

    Nada me gustaría más que ir viendo construcciones nuevas, gente caminando a donde sean sus destinos, más autos y cosas así. Pero es muy distinto ir al rancho, hay que bajarse en medio de la autopista, como cualquier forajido, como un exiliado por sus congéneres. Luego abordar la camioneta que nos lleva una hora en terracería por un paraje desolador, un sol inclemente que en horas puede lesionar severamente la piel, vegetación llena de espinas, zopilotes volando cerca de algún burro o buey que ha partido al más allá, estaciones ferroviarias abandonadas desde el porfiriato, en fin. Tengo más de 10 años de conocer la zona y no deja de sorprenderme aún hasta hoy, que en tierras tan difíciles se de una variedad sorprendente de cultivos como el chile, melón, sandía, calabaza, jitomate, cebolla, pepinos, maíz, alfalfa, sorgo, avena y muchos otros tipos más.

    En fin, rancho, la blanca Mérida o cualquier otro lugar que represente viaje, es siempre una oportunidad para autodescubrirse frente a uno mismo, autodescubrirse frente al otro o autodescubrirse frente a los demás. Y todo depende de qué tan dispuesto vas a pasarlo bien acompañándote.

    Si resulta que dejé de saludarles en éste blog, es por que ando caminando enmedio de mis coyotes, perdido en el desierto del bolsón de mapimí, en donde solían estar las paradisiacas playas del mar de Tetis. Un abrazo a todos.

    Jesús.

    • Amigo,

      Tengo que reconocer que me gustó más tu crónica que la mía, sinceramente podrás decir que es un desierto, pero se siente como un paradisíaco lugar por la forma en la que lo describes, se siente que existe un cariño especial por ese lugar, tanto así que lo transmites completamente.

      Espero en algún momento, tener la oportunidad de vivir esa experiencia, pues lo más cercano que he estado a algo así, fue hace como 6 años en La Paz, BCS, sin embargo, no se acerca en nada a lo que nos describes ahora.

      Insisto, este espacio nos brinda un foro a todos, es interesante, leer lo que cada quien tiene que decir al respecto, ojalá más de los lectores que diariamente nos atienden se animaran a comentar si no es sobre mi post, sobre el tuyo, pero el caso es compartir.

      Saludos mi muy estimado amigo.

      OC

  2. Cuán cierta es la frase de “Los viajes ilustran”. Dentro de nuestro país tenemos la oportunidad de conocer tan distintos entornos que resulta fascinante la diversidad. Por mi trabajo he tenido la oportunidad – prefiero verlo así y no como una necesidad – de viajar tanto en México como en el extranjero. Paso en promedio 16 de las 52 semanas al año de viaje, esto es casi 120 días viajando. Algunas personas te dicen: “qué padre, conoces muchos sitios” y otros más “qué cansado debe ser” o “qué te dice la familia”. En fin, en un principio te haces experto en aeropueros, hoteles y empresas pero siempre es bueno reservarte un espacio, por más cansado que estés, para salir y conocer. Muy pocas veces me he quedado sin salir y conocer algo, aunque muchas veces quisiera quedarme viendo la tele y pedir algo al room service. La mejor recomendación ee este sentido es animarse a caminar, caminando se conocen las ciudades. Particularmente no trato solamente de observar sitios sino conocer a la gente, tratar de entender cómo viven, sus costumbres y evidentemente su comida que en lo personal disfuto mucho y para mi es siempre una experiencia cultural.
    Espero mi estimado OC que hayas cerrado tu comida en Mérida con un buen pan de elote y un xtabentun!
    Abrazo
    JR

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