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Compartiendo un momento de reflexión

No sé si les ha ocurrido vivir un momento que les hace reflexionar mucho en un momento determinado, bueno a mí me acaba de pasar algo así el pasado lunes en el aeropuerto de Zacatecas cuando venía de regreso a México.

A la sala de espera llegó una mujer en silla de ruedas, no habrá tenido más de treinta años, iba acompañada de otra mujer que le asistía en algunas cosas, definitivamente no es raro para mi ver a alguien en este tipo de circunstancias, pero hubieron algunos aspectos que si llamaron mucho mi atención.

Esta mujer sólo podía mover su cuello y el brazo derecho, por lo que todo lo demás de su cuerpo estaba prácticamente inmóvil, no se veía ningún tipo de movimiento adicional. Sin embargo, había algo importante que se notaba a distancia: su dignidad, seriedad y deseo de vivir.

Cuando empezamos el abordaje al avión, ella fue llevaba primero por el personal de tierra del aeropuerto, subida con una silla especial en la cual la levantaban y entre dos personas la acomodaban en su lugar subiendo por las escalinatas con singular pericia.

Casualmente cuando abordé ella había ocupado mi asiento contiguo al de su asistente, la verdad ni pregunté y en el acto tomé el lugar siguiente, era un pequeño avión de tan solo tres lugares por fila.

Ya que terminaron todos de abordar me di cuenta de un detalle muy especial, llevaba un guante deportivo en la mano derecha, del cual se sujetaba un lápiz que ella utilizaba por el lado del borrador con su BlackBerry a manera de “dedo”, es decir, tecleaba a una velocidad admirable con este improvisado método en su dispositivo y desde el momento en que nos autorizaron el uso de aparatos electrónicos se mantuvo todo el tiempo tecleando.

Al aterrizar en la Ciudad de México la historia solo cambió en el orden, descendimos rápidamente para tomar el transporte hacia la terminal y de nueva cuenta subió el equipo terrestre por ella y la bajaron con el mismo sistema una silla especial en la que la amarraban del torso. En ese momento me percaté de algo, casi todos los pasajeros que estábamos ya en el camión veíamos la escena y no con impaciencia, sino como un ejemplo de vida.

Ella tomaba todo con mucha serenidad, las miradas eran pesadas, hasta cambió el ambiente que normalmente impera en los desesperados pasajeros que deseamos llegar por la maleta a la banda correspondiente, en este caso, era algo distinto, distinto pero no morboso, era un momento en que valoras mucho las cosas y ella lo percibía, su actitud era digna, algo resignada, pero estoica, la verdad de esas personas que te ayudan a ver la vida distinto.

Al llegar a la terminal todo regresó a la “normalidad”, todo mundo a correr por su maleta, a pedir el taxi respectivo, a encontrarse con sus familiares, en fin, pero sé que dentro de muchos de nosotros hubo un momento en el que se despertó una conciencia de ver la vida desde otra perspectiva, y no por la desgracia de alguien más, sino por su deseo de vivir.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Disfruta de la vida y de todas las cosas que puedes hacer, aprende a valorar lo simple y magnífico de tener la capacidad de hacer que todo suceda, no pierdas la capacidad de sorprenderte por todo lo que puedes desarrollar y aprovecha a explotar tu máximo potencial, hay personas que con menos tal vez tienen que hacer más.

Omar Carreño

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4 Comments

  1. ¡Hola admirado Omar!

    De todos llegamos a aprender, y lo que te toco lo más íntimo de tu ser es un regalo que se nos da para valorar lo que tenemos y dejar de pensar en lo que nos falta.

    ¡Abrazos pariente!

    • Mi estimado pariente,

      No sabes como coincido contigo, hoy mi papá me cuestionaba por qué no le había hecho la platica a la mujer siendo que yo hablo con todo el mundo, pero en este caso era tanta mi admiración que no había nada qué decir, la verdad agradecí el momento y aprendí lo que tenía que aprender.

      Mil gracias por tu comentario,

      Te mando un gran saludo,

      Omar Carreño

  2. Perdemos el tiempo buscando lo que seguramente ya tenemos.

    Un abrazo!

    • Mi estimado Rubén,

      Tan sencillo como tú lo has manifestado, tan corto nuestro trance en la vida y todo lo que tenemos y aun así muchas veces nuestra naturaleza nos lleva a quejarnos de manera innecesaria.

      Mil gracias por tu comentario,

      Te mando un gran saludo,

      Omar Carreño

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