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Combatiendo el consumo subconsciente

 

Hace poco leí un artículo que me llamó mucho la atención referente al Neuromarketing, aquí señalaban que sólo 5% de las decisiones de consumo son racionales; 70% se llevan a cabo con el subconsciente y 25% según los sentimientos.

Soy Minimalista, para los que no saben esto significa que trato de vivir con lo que necesito y nada más, limitando mi consumo de cosas materiales y todo aquello que genere saturación en mi vida, por lo mismo, estos datos me llamaron mucho la atención, pues ¿Cómo podemos combatir al subconsciente? El nivel de gasto está determinado por una parte del cerebro que muchas veces no podemos controlar.

Con base en este estudio me puse a reflexionar cómo debe ser todo el proceso y me imagino que cuando vemos algo que genera “impacto” en nuestra mente esto se queda “registrado” en nuestra “mente consumista” de ahí viene esa necesidad o impulso por querer algo nuevo y diferente.

Como minimalista me resulta sumamente interesante tratar de combatir algo más que nuestras emociones para controlar el impulso de una compra innecesaria, que nos llevará a acumular bienes innecesarios, en este sentido tenemos entonces que encontrar el punto en el que nuestro subconsciente actúa sobre nosotros para determinar una compra.

Desde mi perspectiva existen varios factores que pueden determinar una compra inconsciente, pero hay tres que considero esenciales son: el deseo de pertenencia y posesión, la sensación de carencia y la sustitución. Explicaré cada uno de ellos para una mejor comprensión.

El deseo de pertenencia y posesión significa que teniendo y poseyendo determinado producto serás parte de la tendencia actual que “todos” siguen, es decir, por tener cierto productos perteneces a un grupo selecto que te ayuda a estar en sintonía.

La sensación de carencia es un miedo inconsciente a que al no tener cierta cosa con nosotros podremos llegar a necesitarla eventualmente, pero al carecer de ella estamos “vulnerables” ya que “tal vez nos ayude a solucionar el problema que tanto nos aqueja” lo cual no puede estar más lejos de la verdad y si fuera el caso, ¿Por qué no pedir ese algo “prestado” antes de comprarlo? Porque no resuelve la sensación.

La sustitución quiere decir que puede ser que estés atravesando por una situación emocional complicada y literalmente “sustituyes” una cosa por otra, eso que te falta lo empiezas a suplir con cosas materiales, en lugar de tomar medidas al respecto.

Con estos tres escenarios en puerta, lo primero que vendrá a tu cabeza es que tú no estás en ese supuesto, pero si volteas y tienes más cosas de las que realmente necesitas, entonces tal vez tu consumo subconsciente está haciendo de las suyas y te “resistes” a aceptarlo como parte de una realidad negativa para ti.

La solución es que cada vez que vayas a pagar por algo, te detengas, respires pausadamente muchas veces y si te das cuenta que lo que estás a punto de comprar es algo que realmente no necesitas entonces sin pena ni obligación da la vuelta y regresa el producto, de esta forma estarás tomando el control y poco a poco todo este proceso será más sencillo.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Nuestro subconsciente es muy poderoso y puede hacernos actuar de forma positiva o negativa, tú tienes el control sobre él si te tomas una pausa y reflexionas en la forma en la que te está haciendo actuar.

Omar Carreño

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4 Comments

  1. Hay Omar lo explicas tan sencillo. Pero, me es taaaan dificil.
    Siempre he sido vanidosa, no lo puedo evitar. Es más! no salgo ni a la esquina sin maquillaje. Se de los colores de moda, de los nuevos anticelulíticos, de nuevas técnicas para crecimiento de cabello…

    Intenté ser más productiva…tranquis, pero hay la llevo. Intente meditar todos los días, hay la llevo. Pero las compras, los colores, los zapatos…arruinan mi bolsillo y saturan mis closets, y lo peor !No puedo ni siquiera pensar en deshacerme de nada!

    Dejar de fumar no fue reto, comparado cuando intenté la vida minimalista 🙁

  2. Hola Omar.

    Tocas un punto medular de nuestra psique que es el inconciente. Y es que hablar del inconciente es hablar de algo maravilloso si actua a nuestro favor, pero también algo peligroso si actua en nuestra contra.

    Por ejemplo, ¿cuántas personas conocemos que nadamás no pueden dejar de comprar?. Y si les preguntamos nos dirán, “es que no puedo, es un impulso imposible de controlar”. Y no se equivocan. Porque simple y sencillamente ese impulso los domina a tal grado que los somete totalmente.

    Estoy de acuerdo contigo en los 3 puntos que mencionas. Destaco eso de querer pertenecer a otro grupo social comprando cierto artículo ya que sucede muchísimo hoy en día.

    Sin embargo creo que un problema así por lo general tiene asociado otros problemas y lo de las compras inconcientes es solo una partecita. Entonces lo que hay que hacer es como dije en otro post, es decir, cambiar las redes de pensamiento y sentimiento para que el inconciente en vez de ser enemigo se convierta en aliado. Un inconciente de aliado es algo maravilloso.

    ¿Fácil?. No, es de lo más complicado y puede tardar mucho tiempo. Pero no imposible. Vale la pena intentarlo porque vivir presa de las compras es horrible. No lo he vivido afortunadamente pero por los testimonios leidos lo se, y definitivamente nadie merece vivir así.

    Personalmente me identifico con esto del inconciente y tú sabes porque. Ojalá en futura ocasión toques de nueva cuenta el tema, ya que a mi me encanta.

    Gracias.

    Te mando un abrazo.

    Saludos.

  3. Omar, gracias por un artículo tan acertado.

    Sin embargo, hay veces que lo que te impulsa a consumir no es tanto el subconciente como la depresión. Y no hablo de ir a comprarte una blusa, sino de un café con algún amigo, una cajetilla de cigarros “para relajarte”, una cena con la familia porque “no puede ser que después de tanto no esfuerzo no pueda siquiera invitarlos a cenar fuera”…

    En el mundo tan competitivo, estresante y copado de actividades que nos ha tocado vivir, la gran mayoría de la población, incluidos los niños, vivimos con algún grado de depresión. Por lo que considero que más que el subconciente, muchas veces es la depresión la que nos lleva a incrementar nuestro consumo.

    Un abrazo.

  4. Que bien conozco esa sensación de querer poseer…
    (…)Salgo del portal camino de la panadería para proveerme de pan tierno, cuando me tropiezo con los contenedores no retirados aún de basura de las fincas de mi calle…
    Junto a uno de ellos, dos cajas de considerable tamaño, esperan su retirada por el servicio de basura…
    Contienen un importante número de cintas de películas en formato de cinta de video VHS, todas con unos títulos de éxito.
    Alguien tuvo la ilusión y los recursos para comprar unas cintas de películas que le hicieron soñar con unas aventuras imposibles de vivirlas en persona…

    Mi primer impulso ha sido el abalanzarme sobre las cajas y poseerlas llevándolas a mi zulo minimalista…

    Solo ha sido un segundo, la conocida sensación no desaparecida por lo que se ve, de un impulso de poseer cosas que realmente no preciso, ha vuelto con nitidez…(…)
    Afortunadamente mi minimalismo controló ese ireprimible impulso.
    Un cordial saludo
    Ávalon

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