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Algo para reflexionar: El caso de Irene

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A unos días de que hayamos celebrado el día de las madres, hoy quiero compartir una historia conmovedora, cierta y actual que me hace reflexionar en todo lo que hacemos día con día y la forma en la que debemos enfocar nuestras energías agradeciendo todo lo que tenemos.

Conocí esta historia a través de su protagonista, a quien voy a llamar Irene para cuidar su privacidad y quien es asidua lectora del blog y ahora una persona a quien puedo llamar mi amiga, obtuve su consentimiento para compartirles esto porque su crónica es la de muchas personas que como ella tienen que dar siempre más para salir adelante y nosotros con muchos menos problemas no paramos de quejarnos.

Por más de 17 años mi amiga Irene se desarrolló en el área contable de un grupo de empresas transnacionales, llegó a tener tal dominio de su área que ella era la responsable de todas las claves y cuentas secretas de la compañía. Consiguió todo lo que como ejecutiva pudo lograr, excepto un adecuado reconocimiento de sus jefes.

Esto sonaría muy normal si no fuera porque 18 años antes, en un cierto día el padre de sus dos criaturitas, una niña en edad preescolar y un niño en pañales, tomó la decisión de irse y dejarlos a su suerte.

Ella tenía que correr con todos los gastos de su hogar, pero un mes después de haber sido abandonada con esta responsabilidad fue despedida de su trabajo, busco desesperadamente encontrar un nuevo empleo y tras diversos fracasos decidió regresar con sus hijitos a su ciudad de origen.

Ya en esa ciudad llegó al trabajo al que le dedicó 17 años de su vida, no lo hizo por gusto ni por pasión, sino por el temor de verse nuevamente en el aire como cuando se quedó sin empleo.

Trabajó durante años y al paso del tiempo pudo comprar una casa, las colegiaturas de sus hijos, clases extracurriculares y todo esto siendo papá y mamá al mismo tiempo, cursó dos carreras universitarias, muchos cursos y diplomados.

Aunque logró darles todo lo que sus hijos necesitaban me contó que al día de hoy su hija, ya toda una profesional universitaria, le reclama que ella fue una “adicta al trabajo” y al momento la recrimina y la señala.

Es lógico que para una jovencita que siempre ha visto las cosas desde esa óptica no tiene nada de raro juzgar de esa forma a su mamita, sin embargo la realidad es que cumplir con todo lo que tuvo que hacer si requería de un esfuerzo adicional, dar lo más que podía, y en consecuencia sacrificar tiempo, pero sin duda todos los días su motivación para salir adelante fueron ellos.

Creo que hasta que no nos convertimos en padres difícilmente logramos entender este tipo de situaciones, y el sacrificio que implica muchas veces estar lejos de los hijos por poder garantizar su manutención, ya veremos qué pasa en el futuro con la hija de Irene.

Una de las preguntas que ella me hizo y que me siento muy honrado en responder es la siguiente:

 “Un buen amigo siempre me ha dicho que nunca he pensado en mí…. Nunca he entendido si se refiere a pensar en mí de manera individualista o egoísta…. En todo caso ¿qué significa en mi caso pensar en mí? ¿Debí haber hecho todo lo contrario a lo que hice?

Hay ocasiones en las que me gustaría comprender exactamente el alcance de eso de pensar primero en mí.

Espero que algún día puedas escribir sobre ello y traer luz a mi entendimiento.”

Pues hoy, tras haber contado su historia, me siento emocionalmente listo para dar respuesta a su interrogante, esperando tener la suficiente inteligencia e inspiración para hacerlo adecuadamente.

 Pensar en uno mismo, no debe verse de la manera individualista, ni egoísta, sino por el contrario, uno vive para hacer y darse a los demás, entregar lo mejor de uno mismo para la gente que nos rodea y acumular momentos que nos den felicidad.

En este sentido pensar en uno mismo primero debe verse como tratar de estar en equilibrio en todos los ámbitos de nuestra vida, cuidar nuestra salud, fomentar el crecimiento personal, establecer una disciplina de vida para ser cada día mejores y así tener la posibilidad de seguir dando lo mejor por los demás.

Esto obviamente incluye la distracción, la diversión, la acumulación de momentos que nos dan felicidad y todo lo que nos permita vivir bien.

Es como el típico caso de la asistencia a los menores de edad en los aviones, el personal de a bordo siempre nos dice que en caso de una despresurización del avión, primero se tiene que colocar uno la mascarilla que aparece frente a uno y luego al menor o al pasajero que no pueda hacerlo por sí mismo.

Esta analogía por lejana que parezca explica mejor mi concepto de pensar en uno mismo primero, debes estar bien tú para poder dar la mejor versión a los demás, definitivamente no creo que haya existido una mejor forma de hacer lo que mi amiga Irene hizo, sin embargo, es un hecho que como dice mi mamá: “Los hijos son prestados”. Y ahora ella tiene todo el derecho a dejarse consentir por ellos y ser feliz sin ningún remordimiento porque hizo lo mejor que podía haber hecho.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Aprender a distinguir las cosas que hacen los demás y darnos cuenta que no debemos dejarnos derrotar por los problemas de la vida cotidiana es un reto personal que debemos siempre tener presente, no hay mal que dure cien años y esa es la realidad de la vida, enfócate en lo que es importante para ti.

 

Omar Carreño

 

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