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Actitud minimalista en el mundo del comercio

Tiendas, bolsas, compras por doquier, todo mundo comprando “algo”, eso vi en Nueva York, también me encontré la tienda más grande del mundo, dos edificios y más de catorce pisos de consumismo total en el famoso Macys de NY, la gente comprando cosas al por mayor, todas las tiendas abarrotadas de turistas y los dependientes exhaustos mostrando todo tipo de productos.

Definitivamente Nueva York es la ciudad del comercio absoluto, ¿outlets? ¿Para qué? Si el letrero más visto por todos lados es el que dice la leyenda “SALES HERE” (Ofertas aquí), y cada una de las tiendas con un espacio que te invita a ver lo que se “llevó” la temporada pasada y lo que viene con un costo superior, ¿tallas? ¿En oferta? Prácticamente imposible.

Al final de cada gran atracción o incluso en cada piso de los museos hay una tienda con todo tipo de souvenir del lugar en el que te encuentres, mil curiosidades que te gritan “Llévame” y siempre llenas de gente comprando algún detallito.

Pero ¿Qué otra cosa se puede esperar? Si tan solo Times Square tiene unas pantallas enormes anunciando todo tipo de productos en una alta calidad de imagen y los turistas nos sentamos solo a mirar publicidad. Un verdadero ícono de la gran manzana que para un consumista es un tesoro de información mercadológica.

¿Qué critico entonces? No, no critico, me he sorprendido. Vi muchas personas comprando cosas que sé que quedarán arrumbadas tan pronto hayan retornado a sus destinos, vi gente arrebatándose las prendas de las manos y percibí a muchas tantas desdoblando las prendas y volviéndola a dejar así solo por ver algo.

Un minimalista en NY puede decidir conscientemente lo que realmente adquirirá, no digo que no es válido aprovechar las ofertas, sin embargo, hay tantas cosas por hacer, que realmente vale más la pena aprovechar el tiempo recorriendo aquellos lugares que hemos visto en las películas y tal vez captar una fotografía o simplemente estar ahí.

Este viaje me hizo recordar cómo actué cuando viví en Canadá, en aquellos tiempos de materialismo exacerbado me comportaba igual, no podía disfrutar de las cosas porque quería ver qué me compraba para “recordar” (o tal vez probarle a alguien) que había estado en cierto lugar; o peor aun cuando estuve de Luna de Miel en las Vegas y me gasté todo mi presupuesto el primer día en compras cuando después pude encontrar mejores precios; si así era yo.

¡Qué diferencia! Uno se siente mucho más cómodo disfrutando el momento que corriendo a la tiendita de souvenirs. Fotos, si nos tomamos muchas, incluso en algunas tiendas que por su diseño o tradición es increíble conocer, pero ya hicimos la selección de las mismas, una selección minimalista.

Es muy normal que cuando vamos a un lugar nuevo queramos comprarnos todo lo que vemos, pero muchas veces esto nos limita de la verdadera posibilidad de disfrutar, de vivir el momento, la experiencia es lo único que realmente perdura, tanto o más que cualquier pequeña chuchería que puedas cargar contigo.

Siento que una regla imprescindible para no saturarnos durante un viaje es quitarnos de la cabeza la idea de “es que nunca voy a ver algo igual” o aquella de “es que no inventes está baratísimo”. Hay una frase que es muy útil para mantener la calma al momento de visitar algunas tiendas o lugares de alto consumo: Una oferta lo es hasta que lo que se oferta realmente se necesita.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Nunca te dejes llevar por las emociones al momento de comprar algo, no te satures de aquellas cosas que no necesitas, aprende a disfrutar y valorar más los momentos con una verdadera actitud minimalista, acumula experiencias que eso será lo único que te llevarás contigo.

Omar Carreño

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15 Comments

  1. Y esa es una de las razones por las que soy minimalista. Ver cómo una ciudad icono de la cultura humana es un centro comercial gigante, te hace pensar mucho.

    En aquellos tiempos, cuando andaba por allá, no pensaba en el minimalismo, pero sí pensaba en la cultura. Me resultó muy curioso cómo los pasillos de exposición del Met o del Guggenheim estaban vacíos, pero las tiendas del final llenas.

    La gente que vive el American Way se arrebata los artículos de colección para poder tener algo que haga constar su presencia en cualquier lugar.

    Sin duda ir a una ciudad cosmopolita como NY te hace pensar muchas cosas.

    Buen post!

    • Hola Hermano,

      Fíjate que a mi me pasó igual, como Minimalista te das cuenta que este mundo de consumo resulta sumamente complejo y que la economía está identificada con los hábitos que se emprenden a favor de artículo en muchas ocasiones innecesarios.

      Coincido en el hecho de que la constancia de haber estado en un lugar en ocasiones resulta imprescindible para muchos más que el lugar mismo, definitivamente si hay mucho que pensar.

      Mil Gracias por tu comentario,

      Saludos,

      Omar Carreño

  2. Me ha gustado mucho Omar, yo lo titularía seriamente “un minimalista en Nueva York”. Un saludo!

    • Hola Iago,

      Mil gracias por la apreciación, definitivamente es un título sumamente interesante, y lo pensé, pero no quería que sonara presuntuoso en lo absoluto, sin embargo, es interesante ser un minimalista en la gran tierra del alto consumo.

      Te mando un gran abrazo.

      Saludos,

      Omar Carreño

  3. Iago tiene razón.

    Me pregunto si no habrá también otro NYC que no conocemos, más minimalista y solidario, quizás en otra parte de la ciudad, pero me imagino que descubrirlo requeriría tiempo o contactos. A mí me pilla lejos.

    ¿Alguien se anima?

    • Hola Miguel,

      Creo que debe haberlo, no sé si tanto en la parte turística de Manhattan, pero si estoy seguro que habrá colonias, en las que el consumo tenga otro sentido, tan simple pensando por ejemplo en la gran comunidad China que muchos de ellos impulsan el minimalismo como un estilo de vida por cuestión de tradición y cultura.

      Mil Gracias por tu apreciación.

      Saludos,

      Omar Carreño

    • Nueva York minimalista es un contrasentido; algo así como inteligencia militar, negra nieve o pecado virtuoso.

      • Claro que lo hay!
        No tiene nada que ver la ciudad desde el punto de vista del turista a la de los que aqui vivimos de manera sencilla y frugal. Solo hay que salirse un poquito de las rutas que vienen en las guías de viaje para verlo.
        Esta ciudad esta llena de actividades y eventos gratuitos y abiertos donde son las personas y no lo material lo importante.

  4. Que tal Omar!

    Definitivamente que es algo surreal el ver a personas, arrebatandose cosas, por el simple hecho de querer tenerla antes que otra,y lo que es peor es que estas raramente duran. Cuando vemos esto teniendo el minimalismo en nuestras vidas nos da dota de un sentido de lo absurdo de la situación.

    Definitivamente que apoyo a Miguel de Luis quiero saber si existe un NY minimalista, sería todo un descubrimiento.

    Un Saludo

    • Hola Silvia,

      Esa es la palabra surreal, sin embargo, cuando estamos en un proceso consumista es hasta “normal” yo creo que para mucha gente el generar un “deporte” llamado “Consumismo a lo loco” en el cual si te quedas con la mejor cosa, o la pagas rápido ya tienes “eso” que es el preciado premio o artículo adquirido, sin embargo es cuestión de conciencia y al momento de llegar al minimalismo, esa conciencia cambia y nos hace ver una realidad alterna.

      Te digo que yo estoy casi seguro de que debe existir un lado que no es minimalista en NY, pero también creo que debe ser sumamente complejo viviendo en un mundo donde se propaga el consumismo cada tres metros.

      Mil Gracias por tu comentario,

      Saludos,

      Omar Carreño

  5. Hola Omar!

    Con tu relato recorde aquella canción de Sting, I´m an english man in NY. jejejejeje, Tienes toda la razón las experiencias son la base, ya que lo demas se convertira finalmente en basura, pero las vinecias estan ahi y se mantienen vivas en nuestra memoria.

    Como siempre una gran calidad en tus posts, Felicidades y sigue así.

    Juan Carlos

    • Hola Juan Carlos,

      Primero que nada quiero darte la más cordial bienvenida a Análisis Realista, es un verdadero gusto ir conociendo nuevos lectores que se van sumando al movimiento.

      Con relación a tu comentario yo creo es que muchas veces no analizamos realmente esta situación en cuanto al consumismo y el destino final de las cosas, como bien dices muchas veces este será la basura, pero nuestra vivencia, estará presente y si en tanto y tanto nos dedicamos a pensar en lo que hacemos, lo volveremos a vivir y entonces será un ciclo perfecto.

      Mil Gracias por tu comentario.

      Saludos,

      Omar Carreño

  6. Todos en cualquier momento hemos sido atacados por el mortal virus del consumismo desaforado…
    Sólo después de pasar esa enfermedad, saboreas la salud, es decir el minimalismo, pues estoy convencido absolutamente que el minimalismo es la salud del cuerpo y mente.
    Ahora disfruto (estoy seguro que igual que vosotros) de ver la cara de asombro cuando ven los demás nuestro desapego a las cosas excesivas e innecesarias… cuando ven como rechazamos con toda amabilidad y agradecimiento el consumir algo por el solo echo de consumir…
    El demostrar de manera real que no lo necesitamos y no nos pasa nada; es una verdadera gozada.
    Magnifico post amigo Omar, ya te echaba de menos.

    • Hola Avalon,

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, para muchas personas el hecho de poder decir “No quiero esto porque no lo necesito” genera un asombro mucho más interesante, habrá quienes piensen: “Es que no le alcanza para costearlo”, sin embargo no hay nada más lejano de la verdad.

      Como bien dices cuando no necesitamos algo y no nos hacemos con ello nos hace sentir como bien se dice Libres para hacer y decidir. Libertad de acción y movimiento es lo más importante.

      Mil Gracias por tu comentario,

      Saludos,

      Omar Carreño

  7. ¡Hola gran Omar!

    No, pos si, ir y estar enmedio de la meca mercantilista y solo estar como el chinito “milando” se ha de ver como escena de película de Luis Buñuel.

    Pero, ¡bravo! que el poder resistir el embate del mercadeo y salir airoso, solo pocos, y tu (junto con tu media naranja) lo has conseguido.

    Sobre los chinos, no te creas, tienen muchas cosas para recordar a la patria, además que el China Town (o chinesca en Mexicali) es el lugar para obtener los precios más bajos para los artículos de importación. Donde queira se cuecen habas.

    Minimalismo en NY, tal vez en el barrio bohemio… todo se lo toman :D

    ¡Abrazos del lector del norte!

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