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¿Realmente lo necesitas?

El tema de hoy es sobre finanzas personales, haciendo un Análisis Realista de si todo aquello que compramos realmente lo necesitamos.

Primero que nada hablemos de satisfacer necesidades, tenemos como necesidades primarias el comer, lugar para dormir, la salud, el aseo, el transporte, el vestido. Esas son cosas que sencillamente NO podemos dejar de pagar, bien podemos limitar algunos gastos o mesurarlos, pero no podemos dejar de hacerlos.

El siguiente peldaño de la clasificación son las necesidades secundarias tales como la diversión, las aficiones y la interacción social; así como las necesidades primarias, tampoco es sano dejarlos de hacer, sin embargo aquí podemos hacer adecuaciones para lograr satisfacerlas sin invertir muchos recursos.

Por último se encuentran los lujos, estos son gastos de artículos que podríamos omitir, que nos dan una satisfacción personal, que tal vez nos generan un supuesto estatus superior y que en algunos casos podríamos utilizar como recursos de reventa para solventar artículos de primera y segunda necesidad.

He escuchado a mucha gente decir “trabajo para darme mis lujitos”, nada criticable, sin embargo, creo que no es del todo cierto, el dinero es un recurso útil, un medio de intercambio para satisfacer necesidades, tras haber cubierto las necesidades se puede entonces pensar en los lujos.

La forma más adecuada de manejar nuestro dinero es cubriendo en primera instancia nuestras necesidades, a continuación, destinar una parte de nuestros ingresos al ahorro, nunca se sabe en qué momento se va a suscitar una emergencia y nos hará falta tener un dinero adicional, no se puede gastar todo lo que nos ingresa sin haber apartado algo para el futuro. Los expertos recomiendan cuando menos el diez por ciento de nuestros ingresos.

A partir de aquí nos podemos entonces poner a pensar en si es dable darnos nuestros lujos, no antes, porque ya podemos disponer de una parte de nuestro restante para hacer uso de él en algo que nos de satisfacción; es imprescindible llevar un presupuesto realizando un balance de nuestros ingresos con todos nuestros gastos y de ahí partir para analizar qué clase de lujos nos permite darnos nuestros ingresos.

Al momento de adquirir un lujo debemos preguntarnos ¿Realmente lo necesito? Analicemos la complejidad de esta pregunta y todos los cuestionamientos que debemos antes de adquirirlo:

  1. ¿Es algo que puede satisfacer una necesidad primaria o secundaria?
  2. ¿Tiene una utilidad posterior (reventa, trabajo, diversión)?
  3. ¿Mejora nuestra forma de vida en alguna forma?
  4. ¿Lo seguiré usando con el tiempo o simplemente quiero tenerlo?
  5. ¿Estoy razonando mi compra o solamente es un impulso?

Estas preguntas nos pueden hacer reflexionar si lo que estamos adquiriendo realmente nos será útil, muchas veces no las hacemos y podemos arrepentirnos de haber adquirido algo que nunca vamos a volver a utilizar, esto pasa en los primeros días de la compra, la novedad pasa y nos damos cuenta de que tal vez no es algo que realmente necesitemos, es más que tal vez ni siquiera cumple con las necesidades o expectativas que tenemos sobre el producto.

He tratado de que mis lujos sean cosas que voy a ocupar de manera constante, de “sacarles todo el jugo”, definitivamente esta estrategia me ha funcionado, pues cuento con lo que realmente me siento satisfecho y planeo la compra de tal suerte que siempre encuentro la mejor opción al mejor precio, además de que en alguna u otra forma definitivamente mejoran mi vida.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: El manejo del dinero nos permite hacer todo lo que queramos, solo es cuestión de ser pacientes y llevar un control. ¡Cuidado no hagamos de los lujos una necesidad!

OC

4 Comments

  1. Hola OC!

    Gusto saludarte, de nuevo fui para Chihuahua y heme de vuelta. Ojalá el horizonte alentador que se vislumbra para los productores agrícolas del norte nos alcance mientras corremos hacia él.

    Me gustó mucho tu post del día de hoy, el hecho de invertir el dinero cada vez requiere de un mayor análisis. Y ahora que el dinero nos cuesta más y más trabajo y nos rinde menos, es un ejercicio totalmente saludable.

    Algo que nos ayuda a hacer más fácil la reflexión que planteas, es nuestra seguridad en nosotros mismos, es decir; aún está vigente el mentado “tanto tienes, tanto vales” y la vida se ha vuelto más quisquillosa como para pensar en solo tener y tener. Conviene meditar si nos conviene más gastar en lujitos o mejor invertir en ellos para así exprimir al máximo su potencial, dando aún más valor a nuestro dinero.

    Bueno, dejo un gran abrazo para los demás comentaristas.

    Jesús.

    • Mi querido Jesús,

      ¡Caray amigo, avisa! (jajaja) Nos abandonas así de pronto y uno dice “ya se fue, ya no le gustó”, pero qué bueno que andes de nuevo por acá.

      Creo que la cuestión de analizar las finanzas personales, es un ejercicio que nos brinda la posibilidad de hacer más con menos y lograr objetivos más importantes.

      Considero que hay momentos en que la situación personal y las satisfacciones que te puede dar la vida misma, valen mucho más que todo el dinero del mundo ¿De qué sirve gastar mucho si no estás con la gente que quieres? Es una pregunta cuyas aristas tienen varias potenciales respuestas.

      El punto es difrutar con moderación como todo en la vida ¿no crees?

      Saludos y Bienvenido de vuelta

      OC

  2. Primo,

    Yo estoy totalmente de acuerdo que siempre antes de comprar, hay que analizar la utilidad de las cosas, porque a lo mejor en un determinado tiempo, ya cuesta menos de la mitad, del precio con el cuál inicio de lanzamiento.

    Como nos lo has hecho ver el llevar un buen control de gastos, nos ayuda a diferenciar los artículos de 1ra necesidad, de los que podemos posponer.

    Esto va muy ligado a considerar si en verdad lo necesito, o lo puedo invertir en algún bien inmueble, el cuál es menos probable que se devalúe con el paso del tiempo.

    Y el darse unos lujitos de vez en cuando, también es sano, yo lo llamo “el premio al esfuerzo”.

    Saludos

    • Prima,

      Mira, yo creo que si algo es para tí, llegará, te lo digo porque en verdad me ha pasado, por ejemplo para mí es sumamente complejo comprarme algo, soy feliz en comprarle a los demás, pero a mí no puedo, sin embargo, cuando quiero mucho algo siempre me llega, obviamente que mi esposa colabora por ejemplo, o mis amigos, mis papás, quien sea, pero sé que todo llega a uno cuando lo puedes recibir.

      Con relación al bien inmueble es una buena forma de invertir, pero hay que hacerlo también muy cuidadosamente, normalmente son sumas muy elevadas y se tienden a incrementar los gastos en el momento final, por eso hay que lograr un ahorro considerable que nos permite valorar todo el esquema y hacer que el gasto realizado en caso de un crédito no ascienda a más del 35% de nuestros ingresos, si es el caso, entonces no es un inmueble que podamos mantener.

      El “premio al esfuerzo” está bien, pero hay que hacer que realmente valga la pena.

      Saludos

      OC

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